8:44 AM

El reclamo de una gata que detiene la prisa del café, el estreno de una madresota con aroma a rosas y las sincronías de cuatro sabios antiguos abren el registro de hoy.

🐈‍⬛🕯️🌀

Entre laberintos de hierro y la incertidumbre de pagar las deudas del porvenir, esta bitácora descarta las metáforas tangibles de la cocina para asumir la escritura como lo que es: un conjuro efímero que se consume al fuego.

  • Ayer, Morgana, obsesionada con mis axilas, empezó a olisquear y mordisquear. Cuando acabó su ritual, se acomodó a mi lado mientras veíamos From. Se enroscó y, al intentar levantarme, alzó la cabeza y maulló como diciendo: «Hey, ¿a dónde vas?». Decidí que mi café descafeinado podía esperar. Esta mañana abrazó una de mis piernas, maulló y restregó su cuerpo. Me había formado la imagen de que era una gata desapegada a la que le importo menos que su madre; creo que me equivoqué. Me siento especialmente encariñado con ella esta mañana. ( ˘ᵕ˘ ) 📺
  • Encendí la veladora jumbo de la Virgen de Guadalupe: una pieza monumental que, además, exhala aroma a rosas. Es una madresota (pun intended). Comienzo a estructurar cómo anclar el instante de la escritura a un ritual físico. Queda una duda material de cara al desenlace: ¿qué destino se le da al vaso de vidrio una vez que la cera se consume por completo? [ 🕯️🌹 ]
  • El día de ayer se dividió en tres lecturas: Finnegans Wake, su clave de lectura por Joseph Campbell y The Wolf’s Hour. Campbell despliega su habitual teatralidad simbólica para someter la trama al molde del monomito; un recurso predecible pero eficaz. Destaca la mención de los cuatro viejos, custodios de los vientos y sabios condenados a repetir la crónica humana. El eco conecta con los vientos de La historia interminable o el arco de Sendai en Jujutsu Kaisen, donde el espadachín combate a la mujer, la cucaracha y el hechicero: cuatro fuerzas que encarnan un relato y disputan su hegemonía. En paralelo, la tensión de The Wolf’s Hour se agudiza: la cacería ocurre en un tren-laberinto diseñado para la venganza. Con el licántropo enjaulado en un campo de concentración, la trama clausura el destino de Mouse.
  • Resulta común vincular la escritura con la cocina: hornear, preparar una carne asada. Se apela al reposo y a la reunión de ingredientes en un intento por dotar de tangibilidad a un proceso puramente mental. Ante la urgencia de reducir el oficio a un pastel, unos tacos o una masa madre, prefiero la vía contraria. Enciendo la veladora para amarrar el encadenamiento de palabras a la cera que se consume. Asumo el texto desde su condición efímera: estas líneas se leen hoy y se disolverán mañana. Queda la interrogante de si la lectura propició un cambio, una sonrisa o si naufragó como una pérdida de tiempo. Son los buenos deseos con los que se edifica el presente. [ 🕯️🧠 ]
  • Ya pagué el anticipo de mi maestría. Cero estrés. Hay que salir adelante con eso.
  • De las cosas que se consumen para fijar el pensamiento: una gata que secuestra la urgencia de un café descafeinado y disuelve el prejuicio del desapego con un maullido de reproche. La presencia monumental de una virgen de cera con aroma a rosas, cuyo contenedor de vidrio aguarda un destino incierto tras el eclipse del fuego. Cuatro sabios antiguos que custodian los vientos del relato, repitiendo la misma crónica humana en la vanguardia de Joyce, en los confines de la fantasía o en el centro de una batalla de hechiceros. Un licántropo que padece el encierro de un tren-laberinto mientras la trama clausura la vida de un ratón en el campo de concentración. La futilidad de comparar el oficio de las palabras con la pesadez tangible de la masa madre o la carne asada, olvidando que escribir es un conjuro que pertenece a la volatilidad de la cera que arde. El pago de un anticipo que cancela de golpe el estrés del porvenir. Y la certeza de que este registro, nacido de un buen deseo, se disolverá mañana en la memoria de quien hoy detiene su tiempo para sonreír con la lectura.

La bendición de hoy: que poseas la templanza para postergar tus urgencias cotidianas cuando un afecto inesperado te retenga en el presente.

Que encuentres tus propios rituales físicos para amarrar el pensamiento, aceptando con dignidad el vacío del contenedor una vez que la materia se ha consumido.

Que los vientos de los viejos sabios te sostengan a través de tus laberintos creativos y que el porvenir te encuentre libre de deudas y de estrés.

Nos leemos cuando la cera termine de arder. 🕯️✨👁️