Todavía estoy reorganizando los pensamientos matutinos y aclarando las emociones. Tengo qué ponerme a trabajar pero me resisto.
Escribiré algo tonto. Puede que lo haga mejor mañana.
- Esta mañana me pesé y todavía estoy en 98 kilos. Debería bajar un par de kilos, idealmente unos tres, para controlar la diabetes. Mamá, creo que otra vez estoy en el camino a convertirme en un maldito gordo. ദ്ദി ˉ͈̀꒳ˉ͈́ )✧
- Mencioné una madre. Todavía tengo. Debería llamarle por teléfono para contarle que ya soy licenciado. Otra vez.
- Una vez publicaron que soy licenciado de otra cosa, y eso salió impreso de manera masiva en no sé dónde, y giré mis ojos hasta la espalda. Pensé, en ese momento, divertido y mamador, que mi carrera política había terminado porque publicaron mentiras de mí y yo no hice el trabajo de corregirlas. En mi imaginación, una película de suspenso bien armada en mi cabeza, mis adversarios políticos ya estaban planeando cómo destruirme.
- Nunca he tenido problemas con estar gordo. Creo que la gordura es una de las maneras sencillas de la felicidad. Tragar es uno de los últimos y definitivos placeres. Una vez, en Palenque, por ahí de 1988, un compañero de trabajo preguntó a la mesa: “¿qué prefieren? ¿Comer o coger?”. 🏩
- —Comer —respondí inmediatamente—, comer nunca decepciona.
- Comer era de las pocas cosas que me quedaba durante el cáncer. Fui afortunado porque no tuve náuseas durante el proceso hasta que me picaron por última vez.
- Sé que di una respuesta muy visceral, biológica, estridente. Una respuesta muy unga-unga dirían los hijos que no he tenido. Muy cringe, abuelito, dirían mis nietos imaginarios. Si tuviera que refinar un poco la idea anterior, y hacerle honor a mi edad y mis lentes, como si de veras pensara cosas muy profundas, muy acá, muy complejas, muy deliciosas; diría que los juegos y los libros son los placeres últimos y definitivos.
- Paradójicamente, en los juegos y los libros también se puede coger. Se puede vivir una vida de placeres extendidos. Pero, tristemente, los libros no dan de comer.
La bendición del día: que la comida sea un deleite.
(๑ᵔ⤙ᵔ๑)
Nos vemos mañana.

