Hoy empezamos a teclear con puntualidad religiosa, dividiendo la fe entre los servidores en la nube y una veladora de las 3B.
Hoy escribimos una bitácora sobre laberintos que suenan, chicas mágicas respondonas y puentes de píxeles construidos para sobrevivir a las ansiedades de la vida adulta. 🕯️💻👾 _〆( ̄ー ̄ )
- Nunca soy tan puntual como el día de hoy: empiezo a escribir esto a las ocho de la mañana en punto. Desde que asumí el compromiso de contarme los días, de escribir sobre ellos, mi tiempo frente al teclado ha ido aumentando gradualmente. Una bitácora que antes despachaba en diez o quince minutos, ahora me exige una hora entera. Es una hora fragmentada en rituales muy específicos: al menos diez minutos se me van lidiando con la pantalla para subir la nota de voz a Substack… y otros treinta segundos, innegociables, se invierten en prenderle su veladora a San Juditas Tadeo. En mi última vuelta a las tiendas 3B me compré una veladora enorme de la Virgen de Guadalupe, nuestra buena madre. Me parece gracioso cómo he convertido la escritura de mi blagh —un acto enteramente tecnológico— en un acto de fe. Rutinas que le abren la puerta a los espíritus. 💻 🕯️ 👻 🗝️
- Este domingo decidí volver a ciertos refugios que había dejado atrás: Final Fantasy VII Remake, Minecraft y el código del laberinto de Dios estalla (v5.2). Fue un respiro preventivo porque se avecina una semana pesadísima. Estamos en la trituradora del cierre de cursos y, por si fuera poco, tengo que estructurar mi proyecto de maestría. La presión es absoluta: el proyecto tiene que quedar espectacular porque en este sistema, sin beca, simplemente no hay maestría. Es la dolorosa validación adulta de aquel chiste cruel que de niño me hacía tanta gracia: «no hay brazos, no hay galletas».
- En Final Fantasy VII Remake estoy jugando la parte de Aerith. Siento que hay cambios curiosos en su personalidad: creo que ahora es más divertida, más respondona. Antes, el juego la colocaba de lleno en el arquetipo de la madre cariñosa y silenciosa; un asunto muy extraño, porque parecía sentirse atraída a Cloud solo porque le recordaba a su primer novio, otro desastre andante al que sentía el deber de cuidar. Esta nueva versión de Aerith es muchísimo más interesante. De entrada, no te busca los ojos como un animal indefenso que necesita identificarse contigo para asegurarse de que no lo abandones (prácticamente cada escena de Tifa es así: 🥺).
- Todos los que jugamos el primer Final Fantasy VII reconocemos que Aerith es una chica mágica destinada a la tragedia. En el remake, me quedan dudas. Bromea tanto con eso que probablemente don Square-Enix hizo truquitos para que la muchacha permanezca con vida hasta el final de los tiempos. [ 🌸⏳ ]
- En Minecraft comencé a trazar uno de mis puentes, aunque pienso tomármelo con muchísima calma. El plan es levantar una estructura de piedra que conecte las islas hongo de mi base principal con uno de los continentes. A la par, cumpliendo la promesa, empecé a trasladar mi antología personal al juego. Transcribí el cuento Se hace tarde en esos libritos de píxeles. El proceso es increíblemente engorroso porque Minecraft no está hecho para la escritura fluida, pero esa misma fricción me obligó a releer con lentitud y a notar cosas que ahora quiero cambiar. Justo por eso temía abrir esta lata de gusanos: una vez que le metes mano a un texto, por más publicado que esté, caes en el loop infinito de la reescritura, y de ahí casi nadie sale ileso.
- Mi laberinto textual, @diosestalla, ahora incluye efectos de Freesound. Mientras hacía una revisión del código para ver cómo podíamos ampliarlo, la IA hizo un trabajo excelente y me sugirió añadir sonidos condicionales cada vez que aparecen ciertos términos. También sumé los sonidos físicos de avanzar y entrar a la siguiente habitación. Dios estalla es un laberinto quimérico, autoevolutivo. Quizás lo que sigue en la lista sea cambiar el diseño visual… aunque, para ser honesto, todavía estoy enamorado de su atmósfera retro. (  ̄ー ̄) 💾
La bendición del día: que la trituradora del fin de semestre no te pase por encima y logres armar ese proyecto espectacular para que te toquen todas las galletas.
Que la tentación de la reescritura no te atrape en su loop infinito, que tu laberinto siempre tenga un sonido que te guíe a la salida, y que nunca te falte la luz de nuestra buena madre para acompañar tus actos de fe digitales.
🍪🍄🚪✨ (🙏˘ᵕ˘)
Nos leemos del otro lado del puente de piedra.

