El griego me preguntó hoy: “carnal, cómo vamos”.
Y yo: “no vamos porque fue puente y sentí que necesitaba un descansito, y los Óscares, mae”.
En fin que hoy me tengo qué poner a trabajar y si tengo suerte, escribiré al menos treinta páginas de las sesenta que tengo pronosticadas para esta madre.
Diosito de las narrativas de videojuegos, hazme caso, please.
- El fin de semana desenterré un recuerdo: la canción del password de Mega Man X. Creo que es muy esperanzadora, cursilona y es un gusanito para el oído. La escuché mientras miraba a mi sobrino jugar. Moría fácil, moría muchas veces, regresaba a la pantalla, sonaba canción del password y recordé las mil veces que yo morí allá adentro.
- El password es inútil en estos tiempos donde podemos salvar todo al vuelo. Incluso, si no me equivoco, debía ser inútil en los tiempos de Mega Man X, los cartuchos de Super Nintendo ya tenían chip de memoria.
- ❦𝐏𝒂𝐬𝐬𝔀𝒐𝓻𝒹𝐬❦
- En la mesa, Toño y Nolo (el padre del niño), dicen: “a ver apunta tu password”. Yo reviré: “en mis tiempos no teníamos dinero para cuadernos, teníamos qué memorizarlos”.
- Colette comentó algo sobre el palacio de la memoria, dijo que siempre le ha parecido un concepto difícil. Mi educación como psicólogo: “no se trata de imaginar un palacio donde colocas cosas, pero algunas veces el palacio responde a otros estímulos, por ejemplo… la memoria del tacto, una memoria de olores, una memoria de sonidos”. Si quieres memorizar cosas difíciles, tienes qué hacerlo a través de lo que se facilita. 🖤🌸🕌✨️⚜️📜
- Creo que lo llaman el palacio de la memoria porque ocurrió una desgracia en un palacio griego. Se incendió, murió mucha gente, cientos de invitados (me gustaría creer que ciento ocho, como los cerdos de Ítaca). Llamaron a un sirviente con prodigiosa memoria para que recitara los nombres. El sirviente recorrió el lugar del accidente, dijo quién se sentó dónde, qué tenía vestido y qué fue lo que cenó aquella noche. El sirviente usa sus sentidos: desde el recorrido hasta la memoria de los olores.
- Yo uso lugares de la infancia para memorizar algunos datos. Uno de mis preferidos era un callejón que conectaba la avenida Zaragoza con la Unidad Kennedy y eventualmente la Jardín Balbuena, de ahí salíamos a una pequeña avenida que nos encaminaba al mercado. La unidad Kennedy tenía unos jardines preciosos, llenos de flores. Mi palacio de la memoria es un lugar similar a ese, o lugares similares a ese. Son esos caminos multiplicados e interconectados. Caminos estrechos, laberínticos, que después revelan caminos de flores. Uso el camino de flores para depositar algunos recuerdos. ❁✿❀❁✿❀
- Pero a veces el palacio de la memoria es completamente inútil y nada más es un paseo bonito. Coloqué un libro de Gabriel Rodríguez Liceaga, El demonio perfecto, para leerlo en algún momento. Creo que eso lo hice en el 2024. Hoy me animé a quitarlo de ahí y empezar a leer algunos de esos cuentos mientras leo todo lo demás.
La bendición de hoy: ojalá puedas construir un palacio de la memoria que sea hermoso, y también un respiro de la vida diaria.
Nos vemos mañana.

