11:04 AM

Como dicen en Death Stranding, o una canción que escuché por ahí: “Keep on keeping on”.

En el capítulo de hoy, a Frieren le pagan un trabajo con un grimorio que contiene el hechizo para no atorarse con los trabalenguas.

Qué afortunado.

  • Leer veinte páginas equivale a unos mil pasos, más o menos. Si uno quisiera caminar los diez mil pasos al día que recomienda la OMS, supongo equivale a leer unas cien páginas mientras caminas.
  • Es poquito, chiquito, un librito de cuentos.
  • El de arriba es uno de esos números interesantes, pero completamente inútil, que suelo calcular cuando tengo un domingo de no hacer nada, o no hacer mucho. En este número he combinado dos de mis pasatiempos preferidos: la lectura y la caminata. 🐾
  • Compré una impresora térmica y no sé exactamente qué hacer con ella. Ya que la tengo, me avergüenza utilizarla. ¿Por qué quiero llenar de papelitos el mundo?
  • ¿Por qué tengo libros? 📚
  • Anoche vi el documental de Louis Theroux sobre la “Manósfera” (propuesta de traducción: hombrósfera, andrósfera, virósfera, homósfera). Quizás lo que más me angustia de esta panda de descerebrados es su popularidad con los jóvenes. La vulnerabilidad de los hombres solos, o los hombres que no han tenido una figura paterna, encuentra rápidamente consuelo en estos discursos sin sentido, a veces inconexos, a veces llenos de odio.
  • Yo no tuve padre. Pero, además de mi familia, quizás lo tuve gracias a los cientos de libros que he tenido. Recuerdo vagamente una cita de Roberto Bolaño que compartí hace unos días. A través de los libros encontraba riqueza. Yo encontré y reencontré a mi familia. 👨🏻‍👩🏻‍👦🏻‍👦🏻
  • No tuve padre y anoche lo comprendí mientras lo veía. De haber nacido unas décadas más tarde, ¿habría caído en esta trampa? Me gusta pensar que no. Pero dudo de todo. Especialmente, cuando se trata de pensar en las versiones de uno, tiendo a dudar y creer en esa posibilidad.
  • ¿Qué es la ficción sino imaginar los errores que uno ha cometido?
  • La escritura de todos los días me ha empujado a reevaluar mi oficio. Debo reencontrarme con la comodidad de escucharme y entender lo que soy. No soy maestro de nada. Quizás lo sea, si algún día, escribo durante mil días consecutivos.

La bendición de hoy: si vas a permitir que un charlatán te atrape, que sea uno amable y divertido.

🤥

Nos vemos mañana.

3:26 PM

Ando como pan mojado, pero eso ya es de todos los sábados.

Me senté un ratito en la computadora para ponerme a trabajar, pero leve, leve, chiquito.

Y ya, porque aquí estoy, también me puse a escribir.

  • Hace unos días vi el primer capítulo de Steel Ball Run. Me emocionó muchísimo. Como últimamente me la he pasado leyendo isekais y litRPGs, se me ocurrió que mi próximo proyecto debería ser una novela isekai con elementos litRPG sobre un chavito cazando pokémones prehispánicos en un mundo paralelo, todo enmarcado en una gran carrera que recorre un continente de punta a punta. Así o más nicho. 🔴⚈ ․̫ ⚈🔴
  • De JoJo’s, hay dos momentos en la serie que me parecen especialmente conmovedores.
  • El primero ocurre cuando el villano Yoshikage Kira es casi descubierto por su “hijo”, Hayato Kawajiri: un personaje sin poderes que debe resolver un bucle temporal. Las condiciones son brutales e injustas para el niño, quien repite la misma hora sufriendo continuamente el abuso de Kira. Hayato prácticamente se convierte en el protagonista de un retorcido cuento de hadas. Sufre muchísimo, ya que no puede revelar el secreto de su padre sin que mueran decenas de personas, y, sin embargo, logra salir adelante a pesar de la inmensa presión de encontrarse atrapado en el mundo fantástico, en el mundo de los poderosos.
  • En un paralelismo interesante, Emporio Alniño se enfrenta a Enrico Pucci en Stone Ocean. Todos los héroes que podían salvar a Emporio están muertos. Pucci, con los poderes de un dios (o de un hada cruel), reescribe el universo, la línea de tiempo y el entorno; la única persona que puede detenerlo es el niño. 🤎🍂🎻🪞 📜
  • Lo que recuerdo de aquella lectura lejana es la misma angustia que sentí con Hayato: después de que los adultos caen, la responsabilidad de salvar al mundo recae en los niños y en su capacidad para navegar la imaginación, la fantasía. Emporio consigue resolver el acertijo, pero el costo es altísimo: el mundo se reinicia y él se pregunta, como si despertara de un largo sueño, si en esta nueva realidad sus amigos lograrán encontrarse de nuevo, si acaso sabrán todo lo que sobrevivieron juntos.
  • Quizás, como nos hemos preguntado nosotros, cuando todo esto acabe… ¿nos volveremos a encontrar? ¿Juntos, podremos ser jóvenes de nuevo? ⋆。˚ ☁︎ ˚。⋆。˚☽˚。⋆
  • He disfrutado mucho ver a los JoJos en Netflix. Me regresan a esas noches de desvelo devorándome los mangas, sintiéndome como un cabrón ansioso porque no le veía salida a esos acertijos complejísimos, llenos de reglas extrañas e instantes arbitrarios. Las “bizarras aventuras”, dicen. Quizás sí lo son; no solo por lo fantásticas, sino también por lo inmensas.
  • Steel Ball Run parece jugar justo con esta idea: JoJo como un personaje vulnerable y débil enfrentándose a lo imposible. Y de paso, Araki se ríe en la cara de los gringos y su obsesión con las armas.
  • Steel Ball Run responde la pregunta de arriba de una manera maravillosa: sí, nos encontraremos de nuevo, viviremos juntos el sueño de ser jóvenes y correr en el mundo.

¿La bendición de hoy? Que el milagro de la resurrección se trate de ser jóvenes con toda la gente que alguna vez amaste.

Y si sabemos que eso es imposible, quizás descubriremos que podemos vivirlo el día de hoy.

Nos vemos mañana.

Dream 🌀

10:00 AM

¿Cuál ciudad de la furia?

Más bien tengo un poco de sueño.

  • Exactamente a las diez de la mañana, después de correr y preguntar sabe cuántas cosas por ahí, finalmente me siento a escribir esto.
  • Creo que voy a estudiar una maestría en Literatura Aplicada. Digo, es algo que me gustaría, pero apenas estoy tramitando la licenciatura. Durante la pandemia estudié Psicología Social en línea. Me dio mucha flojera pelear por los créditos faltantes que le debo a la UNAM. La enormidad de la burocracia me superó.
  • Me encantaría tener mi título como licenciado de Letras Inglesas, después de todo, he sido traductor practicante durante varios años (en distintos medios, no solamente libros o publicaciones). Y soy un lector voraz desde siempre. El 90% de lo que leo está en inglés. Durante los últimos diez años de mi vida me la paso ladrando en inglés con equipos de trabajo. Pero después de que me dieron una larga lista de todo lo que debía hacer para regresar a mi alma máter (Ciudad de México dos veces a la semana, los exámenes de las materias faltantes, recursar por el cambio de plan de estudios, portar el uniforme azul-dorado cómo-no-te-voy-a-querer, fumar mota en las islas y tomar algunos auditorios).
  • Tuve el pensamiento divino, el que define todas las cosas: “Ya tuviste cáncer, ¿de verdad quieres hacer esto?”.
  • En vez de sufrir como un puma, se me ocurrió estudiar en línea. Busqué licenciaturas y universidades, y me decanté por una licenciatura en Psicología Social en la UCAD. Poco a poco, algunas horas al día, entre clases y trabajos… la terminé. Ha sido más valiosa de lo que pensaba. Al final, este conocimiento me ha proporcionado algunas herramientas para lidiar con algunas circunstancias como docente.
  • La sencillez con la que ocurrió este largo proceso me hizo pensar que debería estudiar otra licenciatura, y una más. Después de todo, como ya no soy un jovenzuelo, puedo prescindir del contacto y la socialización de estos espacios locochones de aprendizaje. Cuando dicen que la universidad es el espacio donde se conocen a las amistades y se desarrollan vínculos poderosos; reconozco toda la verdad en ello.
  • Sin embargo, a mi edad, los vínculos que tengo difícilmente van a cambiar.

La bendición del día: incluso la burocracia puede ser una bendición, cómo chingan los procesos, pero también nos recuerdan que estamos vivos.

Ojalá Kafka pueda perdonarme.

Nos vemos mañana.

8:27 AM

Tengo en el oído “Mother of Pearl” de Roxy Music desde hace unos días.

Ni modo, hay que quemarla.

  • Hoy me acordé cuando era muy joven (20 años, mae), manejaba un blog llamado Big-Blogger y porque me sentía muy enamorado de la cultura fichera, abrí un concurso de piernas para que las muchachas mandaran sus fotos.
  • Fue en un cabaret 🎵
  • Quizás es el momento de confesar que también un par de muchachos mandaron sus fotos. O no. Pero qué gran historia.
  • Además, entre la comunidad, juntamos un lujoso premio de 1,500 pesos para la ganadora (o ganador, jeje). Las fotos eran solamente de sus piernas para que no perdieran el anonimato. Tenían que mandar alrededor de 5-10 fotos. Algunas firmaron que no tenían problemas en ser vistas y mostraron rostro. De todas maneras, edité todo lo demás con Photoshop. De por sí no dormía por los comerciales, esas dos semanas de mostrar las fotos y contar votos dormí menos.
  • Piernatón ético: que mostraran sus piernas me parecía aceptable, pero no que se arriesgaran a una turba de cabrones. De por sí, como era internet, se veían los inicios de una toxicidad que se replica en equis o en 4 chan. Tenía que intervenir más de lo que me gustaba para detener momentos gachos.
  • Big-Blogger, en ese entonces, recibía entre 1,500 y 3,000 visitas diarias. Había entradas que lograban entre 35 y 70 comentarios diarios. Era un pequeño reddit, el protoinstagram, la cuna de muchos males.
  • Un premio de 1,500 pesos puede parecer pequeño. Quizás lo es, pero insistía en mantener Big-Blogger libre de patrocinadores. Intenté, alguna vez, ponerle anuncios de Google pero fueron un fracaso. Como era una comunicad tóxica —específicamente en sus comentarios (su gente era chida)—, no pagaban muy bien.
  • Otra comunidad de internet me escribió porque organizaron un concurso similar. Lo primero que me escribió el administrador es que yo debía transferirle el premio porque a él se le ocurrió primero su concurso y era su idea original.
  • Parpadeé muchas veces.
  • Cuándo un concurso de piernas ha sido una idea original.
  • Recuerdo que fue una discusión mucho más larga de lo que me hubiera gustado. Nada más de recordarla empiezo a encabronarme otra vez. Soy muy visceral en ese aspecto: si algo me enoja mucho, puedo recordarlo quince, veinte años después. Es como tragarse un hongo, pero de los gachos. Si algo me enoja, suelo apagarlo rápido porque lo razono, lo coloco en un espacio lógico y natural, pero otras veces me quedo en un bucle, como robotito, pensando por qué me enoja tanto algo que no tiene sentido. Quizás es uno de mis rasgos familiares.
  • Si algo atraviesa los límites de mi enojo, no suelto; en mi cabeza viven los monstruos, anidan en mi estómago, se distribuyen por mis órganos. Luego por eso me da cáncer.
  • No recuerdo el nombre de aquel administrador, ni siquiera la conversación completa, pero construyo la historia de un enemigo invisible que me ha perseguido desde hace décadas, cuando aquel hombre ha de estar bien a gusto, haciendo su trabajo de contador, mirando las piernas de sus compañeras, desayunando su tamalito y su champurrado. Le doy sentido a la historia de esa persona. No se diga más.
  • En la mañana, mientras lavaba platos, pensaba en algunas de esas reacciones viscerales que tiene mi familia cuando enfrentan problemas y que he adoptado, aunque me guste pensar que las he rechazado o las he superado. Nah. Todo eso sigue ahí. Reacciones que me parecen desagradables, pero que a ojos de otros pueden parecer comunes, o ilógicas. Carl Jung. La sombra. Pienso que esta es una de las versiones de mi sombra. No rechaces, abraza. Es parte de lo que eres. Ya qué.
  • Esta mañana quería hablar de otra cosa, pero me acordé de aquel hombre.

La bendición del día: si tienes un enojo, dale sentido y déjalo ir.

Quizás.

Nos vemos mañana.

6:36 PM

Escribo en la tarde porque esta mañana me desperté con un mensaje: “Necesitas reescribir, manito”.

Y ahí me tienen toda la mañana, reescribiendo mis piensos.

ִֶָ. ..𓂃 ࣪ ִֶָ🪽་༘࿐

Han sido semanas cansadas pero gratificantes.

  • Sigo en instagram a una de mis conocidas de aquellos tiempos del casting y la publicidad. Hogaño, ella se desempeña como chef y desde hace algunos años practica en Dubái. Fue algo inesperado cuando la vi con su uniforme. Esta mañana compartió fotos de su cumpleaños y le mandé un mensaje preguntándole cómo estaba. Ella me regresó mensajes de voz hablando del gobierno, de que los estaban cuidando y que no veía necesidad de regresarse, aún.
  • Me quedé pensando en ella una buena parte de la mañana.
  • En la tarde me tomé un café con una de mis alumnas graduadas. Me platicó su vida y algunas de sus expectativas. Hice cuentas y descubrí que ella perteneció a uno de mis primeros grupos postpandémicos.
  • Quizás alguna vez creímos que la pandemia duraría toda la vida. 🦠
  • Cuando empecé a dar clases en línea, pensaba trasladar un único mensaje: “contar historias nos mantiene vivos; mejora la vida de los demás, mejora la vida de los otros”.
  • El mensaje persistente de un pelmazo llamado Gatell: la nueva normalidad. Creo que ya nadie lo recuerda, o quiere saber de él. Quizás, al final, solamente era un cordero. La nueva normalidad es uno de muchos sueños estériles, quizás rancios.
  • Pero la vida se siente cada vez más normal: dar clases, percibir el desencanto, el cansancio; nuevamente nos distraemos fácilmente de lo que es nuevo y maravilloso. Prefiero ver a mis alumnos a los ojos que dar estos mensajes en un micrófono, pensando que no estaban llegando a ningún lado. Se reanudaron estos espacios sociales, interacciones que parecen incompletas, a veces artificiales y, desde la pandemia, muy incómodas.
  • Al final, como lo pensé después del cáncer, como lo pensé después de la pandemia, y como lo pienso cada mañana: aquí seguimos. Un día terminará, pero aquí seguimos.

La bendición del día… ninguna normalidad es suficiente. Tristemente, que dios me perdone, pero cada vida es única y especial a su modo. La normalidad es una ilusión, un manual que se rompe fácilmente. Por eso mi deseo es que encontremos los espacios donde podamos vivir sin máscaras y cansancios.

¿Eso?

Sí, eso. Hasta mañana.

Skibidisigma🐺🥶

8:46 AM

El griego me preguntó hoy: “carnal, cómo vamos”.

Y yo: “no vamos porque fue puente y sentí que necesitaba un descansito, y los Óscares, mae”.

En fin que hoy me tengo qué poner a trabajar y si tengo suerte, escribiré al menos treinta páginas de las sesenta que tengo pronosticadas para esta madre.

Diosito de las narrativas de videojuegos, hazme caso, please.

  • El fin de semana desenterré un recuerdo: la canción del password de Mega Man X. Creo que es muy esperanzadora, cursilona y es un gusanito para el oído. La escuché mientras miraba a mi sobrino jugar. Moría fácil, moría muchas veces, regresaba a la pantalla, sonaba canción del password y recordé las mil veces que yo morí allá adentro.
  • El password es inútil en estos tiempos donde podemos salvar todo al vuelo. Incluso, si no me equivoco, debía ser inútil en los tiempos de Mega Man X, los cartuchos de Super Nintendo ya tenían chip de memoria.
  • ❦𝐏𝒂𝐬𝐬𝔀𝒐𝓻𝒹𝐬❦
  • En la mesa, Toño y Nolo (el padre del niño), dicen: “a ver apunta tu password”. Yo reviré: “en mis tiempos no teníamos dinero para cuadernos, teníamos qué memorizarlos”.
  • Colette comentó algo sobre el palacio de la memoria, dijo que siempre le ha parecido un concepto difícil. Mi educación como psicólogo: “no se trata de imaginar un palacio donde colocas cosas, pero algunas veces el palacio responde a otros estímulos, por ejemplo… la memoria del tacto, una memoria de olores, una memoria de sonidos”. Si quieres memorizar cosas difíciles, tienes qué hacerlo a través de lo que se facilita. 🖤🌸🕌✨️⚜️📜
  • Creo que lo llaman el palacio de la memoria porque ocurrió una desgracia en un palacio griego. Se incendió, murió mucha gente, cientos de invitados (me gustaría creer que ciento ocho, como los cerdos de Ítaca). Llamaron a un sirviente con prodigiosa memoria para que recitara los nombres. El sirviente recorrió el lugar del accidente, dijo quién se sentó dónde, qué tenía vestido y qué fue lo que cenó aquella noche. El sirviente usa sus sentidos: desde el recorrido hasta la memoria de los olores.
  • Yo uso lugares de la infancia para memorizar algunos datos. Uno de mis preferidos era un callejón que conectaba la avenida Zaragoza con la Unidad Kennedy y eventualmente la Jardín Balbuena, de ahí salíamos a una pequeña avenida que nos encaminaba al mercado. La unidad Kennedy tenía unos jardines preciosos, llenos de flores. Mi palacio de la memoria es un lugar similar a ese, o lugares similares a ese. Son esos caminos multiplicados e interconectados. Caminos estrechos, laberínticos, que después revelan caminos de flores. Uso el camino de flores para depositar algunos recuerdos. ❁✿❀❁✿❀
  • Pero a veces el palacio de la memoria es completamente inútil y nada más es un paseo bonito. Coloqué un libro de Gabriel Rodríguez Liceaga, El demonio perfecto, para leerlo en algún momento. Creo que eso lo hice en el 2024. Hoy me animé a quitarlo de ahí y empezar a leer algunos de esos cuentos mientras leo todo lo demás.

La bendición de hoy: ojalá puedas construir un palacio de la memoria que sea hermoso, y también un respiro de la vida diaria.

Nos vemos mañana.

9:08 AM

Eso no es tuyo, pero imaginas que es tuyo.

Y tu cerebro siente paz porque tiene algo, no sabe exactamente qué, pero algo.

Quizás aquello que siempre estuvo esperando.

  • Anoche armé el coso que compré en una de esas tiendas chinas que venden rompecabezas. Es un lindo diorama; son gatitos de pasajeros en el camión yendo directo a trabajar… porque qué otra cosa haría un gato que no fuera ir a trabajar.
  • Buscábamos una transmisión en vivo para terminar de ver los Óscares. No la encontramos. Tristemente. Espero que haya ganado pura gente chingona.
  • Comencé a leer Beneath the Moors and Other Darks Places de Brian Lumley. Está chafón, la neta, quizás al nivel de un penny dreadful. Estoy considerando abandonarlo. Pero then again, acabo de ver un video asquerosamente inspirador de Ray Bradbury donde nos invita a leer mucho, muchísimo (espero que no sea IA).
  • Haré el esfuerzo de terminarlo.
  • Gente qué abandona libros porque no quieren perder su tiempo; ya está perdido, dejen de pensar en ello. Es un valor determinado y misterioso, nadie sabe realmente cuánto les queda. ⩇⩇:⩇⩇
  • Gente qué abandona libros porque no aportan nada a su vida; habría qué preguntarse quién los conmina a ser seres humanos aportados. ˗ˏˋ ✞ ˎˊ˗
  • Gente qué abandona libros porque no los engancha (o los atrapa); no eres un pez, tampoco eres un adolescente indefenso en un slasher. O quizás sí. 🪝
  • Decidir lo que haces con el tiempo es una ilusión agradable. Es un consuelo entre muchos otros que necesitamos para seguir disfrutando del día a día. De otro modo, si nos pusiéramos a pensar sobre el tiempo y sus consecuencias quizás nos volveríamos locos.
  • Locos nivel pandemia.
  • Por eso, este lunes de puente estoy intentando tomar decisiones sobre qué hacer. Tengo un texto enormísimo qué terminar para el videojuego, tengo trabajos qué calificar, tengo un fanzine qué armar y editar, tengo qué hacer ejercicio, hacer mis lecturas, jugar mis 15 minutos de tetris al día, acabar final fantasy vii. Tengo mucho por hacer.
  • Pero no quiero hacer nada. Ojalá pudiera ser uno de los gatos suspendidos en el diorama, mirando el camino por la ventana a perpetuidad.

La bendición del día: que el tiempo, aunque corra rápidamente hacia nosotros, nunca nos alcance.

₍₍ ᕕ(´◔⌓◔)ᕗ⁾⁾

Nos vemos mañana.