El balance entre mantenerse niño, ingenuo y medio idiota para inventarse cosas.
Voy a decirle a mi agente personal de IA, Gemini, que me ayude a hacer ese proceso… a ver si no acabo loco psicótico.
- Esta mañana, el primero que mandó un mensaje fui yo. Seguramente el griego pensó: “Ah, el mexicano, cómo chinga”. Ojalá. Me gustan el humor y las coincidencias de la vida.
- O quizás pensó: “Órale, qué loco, muy proactivo el mexicano. Qué felicidad”. 🐎
- No tengo idea de cómo trabajar la siguiente área. Me estoy inventando cosas con cada escenario que termino. Las aprueban, las corrigen, y seguimos adelante. En nuestra última conversación, el griego me felicitó porque parecía que había agarrado el ritmo del juego y la narrativa era más coherente con las mecánicas. Parpadeé dos, tres, diez veces. No pasa nada, me la voy a creer.
- Siento que mi proceso de escritura es un beta testing mental perpetuo y extraño.
- El ritmo sostenido que tiene esto de escribir un videojuego me está consumiendo. Me voy a convertir en una de esas momias pasitas si esto no acaba (que, prontamente, acabará). Al menos aprobaron la primera misión, la cual me pareció sumamente graciosa porque decidí divertirme con el vocabulario demasiado cyberpunk-postapocalíptico y otras ocurrencias. Lo hice porque tenía ganas de reírme.
- Recuerdo del FONCA, 2014: cuando Ana García Bergúa me dijo: “Ah, ya te estás divirtiendo, ¿eh? Es lo que le hacía falta a tu proyecto.” ♪┏(・o・)┛♪
- Es que no siempre puedo divertirme, chingao, a veces estoy triste, ¿qué no se ve? ¿No se ve esta maldita neblina que me persigue y me recubre? ¿No se ve que he sufrido mucho y mi sombra nietzscheana es del tamaño de una montaña? ¿No se nota que estoy leyendo a José Revueltas?
- Esta mañana leí dos cuentos de Revueltas. Tiene sus momentos lovecraftianos; intenta convencerme de la maldad con unos adjetivos tremendísimos. Pero tiene otros momentos donde la miseria traspasa, y es difícil pensar en otra cosa. La imagen final de Dios en la tierra es sumamente efectiva. Terrible, quizá un poco graciosa.
- ¿Revueltas quiso ser cineasta? ¿Es Revueltas el hijo triste de Juan Rulfo?
- Ayer terminé el libro de Don Norman. Bonito. Aprendí mucho. Me pregunto qué estaría haciendo si no fuera leer, y leer, y leer. Ah. Sí. Sé lo que estaría haciendo.
- Tengo todo este tiempo para leer porque terminé de estudiar. Ayer me enviaron ese documento terrible llamado Certificado Total de Licenciatura. 370 créditos, 9.6 de promedio. Me sentí profundamente conmovido. Después de haber vivido mil vidas: ingeniería en sistemas, letras inglesas, publicidad, literatura, traducción, videojuegos, todos los experimentos que he hecho en internet… finalmente he recibido un papel con el poder misterioso de decirme que soy algo. Estoy tentado a entrecomillarlo.
- La psicología del papel impacta profundamente. Se convierte en un amuleto. 📿
- Y como siempre deberíamos hacer con todos los amuletos, hay que asimilar ese poder y quitárselo al objeto, o uno acaba como Gollum, comiendo peces podridos de su propia invención. Es lindo recibirlo, está bien levantar el amuleto y usar un poco de ese poder, pero también soy la suma de todos los errores y experimentaciones cometidos.
La bendición del día: levanta tus amuletos, conserva tus amuletos y, cuando no los necesites, o su poder sobre ti sea demasiado, destruye tus amuletos.
Nos vemos mañana.

