10:00 AM

¿Cuál ciudad de la furia?

Más bien tengo un poco de sueño.

  • Exactamente a las diez de la mañana, después de correr y preguntar sabe cuántas cosas por ahí, finalmente me siento a escribir esto.
  • Creo que voy a estudiar una maestría en Literatura Aplicada. Digo, es algo que me gustaría, pero apenas estoy tramitando la licenciatura. Durante la pandemia estudié Psicología Social en línea. Me dio mucha flojera pelear por los créditos faltantes que le debo a la UNAM. La enormidad de la burocracia me superó.
  • Me encantaría tener mi título como licenciado de Letras Inglesas, después de todo, he sido traductor practicante durante varios años (en distintos medios, no solamente libros o publicaciones). Y soy un lector voraz desde siempre. El 90% de lo que leo está en inglés. Durante los últimos diez años de mi vida me la paso ladrando en inglés con equipos de trabajo. Pero después de que me dieron una larga lista de todo lo que debía hacer para regresar a mi alma máter (Ciudad de México dos veces a la semana, los exámenes de las materias faltantes, recursar por el cambio de plan de estudios, portar el uniforme azul-dorado cómo-no-te-voy-a-querer, fumar mota en las islas y tomar algunos auditorios).
  • Tuve el pensamiento divino, el que define todas las cosas: “Ya tuviste cáncer, ¿de verdad quieres hacer esto?”.
  • En vez de sufrir como un puma, se me ocurrió estudiar en línea. Busqué licenciaturas y universidades, y me decanté por una licenciatura en Psicología Social en la UCAD. Poco a poco, algunas horas al día, entre clases y trabajos… la terminé. Ha sido más valiosa de lo que pensaba. Al final, este conocimiento me ha proporcionado algunas herramientas para lidiar con algunas circunstancias como docente.
  • La sencillez con la que ocurrió este largo proceso me hizo pensar que debería estudiar otra licenciatura, y una más. Después de todo, como ya no soy un jovenzuelo, puedo prescindir del contacto y la socialización de estos espacios locochones de aprendizaje. Cuando dicen que la universidad es el espacio donde se conocen a las amistades y se desarrollan vínculos poderosos; reconozco toda la verdad en ello.
  • Sin embargo, a mi edad, los vínculos que tengo difícilmente van a cambiar.

La bendición del día: incluso la burocracia puede ser una bendición, cómo chingan los procesos, pero también nos recuerdan que estamos vivos.

Ojalá Kafka pueda perdonarme.

Nos vemos mañana.

8:27 AM

Tengo en el oído “Mother of Pearl” de Roxy Music desde hace unos días.

Ni modo, hay que quemarla.

  • Hoy me acordé cuando era muy joven (20 años, mae), manejaba un blog llamado Big-Blogger y porque me sentía muy enamorado de la cultura fichera, abrí un concurso de piernas para que las muchachas mandaran sus fotos.
  • Fue en un cabaret 🎵
  • Quizás es el momento de confesar que también un par de muchachos mandaron sus fotos. O no. Pero qué gran historia.
  • Además, entre la comunidad, juntamos un lujoso premio de 1,500 pesos para la ganadora (o ganador, jeje). Las fotos eran solamente de sus piernas para que no perdieran el anonimato. Tenían que mandar alrededor de 5-10 fotos. Algunas firmaron que no tenían problemas en ser vistas y mostraron rostro. De todas maneras, edité todo lo demás con Photoshop. De por sí no dormía por los comerciales, esas dos semanas de mostrar las fotos y contar votos dormí menos.
  • Piernatón ético: que mostraran sus piernas me parecía aceptable, pero no que se arriesgaran a una turba de cabrones. De por sí, como era internet, se veían los inicios de una toxicidad que se replica en equis o en 4 chan. Tenía que intervenir más de lo que me gustaba para detener momentos gachos.
  • Big-Blogger, en ese entonces, recibía entre 1,500 y 3,000 visitas diarias. Había entradas que lograban entre 35 y 70 comentarios diarios. Era un pequeño reddit, el protoinstagram, la cuna de muchos males.
  • Un premio de 1,500 pesos puede parecer pequeño. Quizás lo es, pero insistía en mantener Big-Blogger libre de patrocinadores. Intenté, alguna vez, ponerle anuncios de Google pero fueron un fracaso. Como era una comunicad tóxica —específicamente en sus comentarios (su gente era chida)—, no pagaban muy bien.
  • Otra comunidad de internet me escribió porque organizaron un concurso similar. Lo primero que me escribió el administrador es que yo debía transferirle el premio porque a él se le ocurrió primero su concurso y era su idea original.
  • Parpadeé muchas veces.
  • Cuándo un concurso de piernas ha sido una idea original.
  • Recuerdo que fue una discusión mucho más larga de lo que me hubiera gustado. Nada más de recordarla empiezo a encabronarme otra vez. Soy muy visceral en ese aspecto: si algo me enoja mucho, puedo recordarlo quince, veinte años después. Es como tragarse un hongo, pero de los gachos. Si algo me enoja, suelo apagarlo rápido porque lo razono, lo coloco en un espacio lógico y natural, pero otras veces me quedo en un bucle, como robotito, pensando por qué me enoja tanto algo que no tiene sentido. Quizás es uno de mis rasgos familiares.
  • Si algo atraviesa los límites de mi enojo, no suelto; en mi cabeza viven los monstruos, anidan en mi estómago, se distribuyen por mis órganos. Luego por eso me da cáncer.
  • No recuerdo el nombre de aquel administrador, ni siquiera la conversación completa, pero construyo la historia de un enemigo invisible que me ha perseguido desde hace décadas, cuando aquel hombre ha de estar bien a gusto, haciendo su trabajo de contador, mirando las piernas de sus compañeras, desayunando su tamalito y su champurrado. Le doy sentido a la historia de esa persona. No se diga más.
  • En la mañana, mientras lavaba platos, pensaba en algunas de esas reacciones viscerales que tiene mi familia cuando enfrentan problemas y que he adoptado, aunque me guste pensar que las he rechazado o las he superado. Nah. Todo eso sigue ahí. Reacciones que me parecen desagradables, pero que a ojos de otros pueden parecer comunes, o ilógicas. Carl Jung. La sombra. Pienso que esta es una de las versiones de mi sombra. No rechaces, abraza. Es parte de lo que eres. Ya qué.
  • Esta mañana quería hablar de otra cosa, pero me acordé de aquel hombre.

La bendición del día: si tienes un enojo, dale sentido y déjalo ir.

Quizás.

Nos vemos mañana.

6:36 PM

Escribo en la tarde porque esta mañana me desperté con un mensaje: “Necesitas reescribir, manito”.

Y ahí me tienen toda la mañana, reescribiendo mis piensos.

ִֶָ. ..𓂃 ࣪ ִֶָ🪽་༘࿐

Han sido semanas cansadas pero gratificantes.

  • Sigo en instagram a una de mis conocidas de aquellos tiempos del casting y la publicidad. Hogaño, ella se desempeña como chef y desde hace algunos años practica en Dubái. Fue algo inesperado cuando la vi con su uniforme. Esta mañana compartió fotos de su cumpleaños y le mandé un mensaje preguntándole cómo estaba. Ella me regresó mensajes de voz hablando del gobierno, de que los estaban cuidando y que no veía necesidad de regresarse, aún.
  • Me quedé pensando en ella una buena parte de la mañana.
  • En la tarde me tomé un café con una de mis alumnas graduadas. Me platicó su vida y algunas de sus expectativas. Hice cuentas y descubrí que ella perteneció a uno de mis primeros grupos postpandémicos.
  • Quizás alguna vez creímos que la pandemia duraría toda la vida. 🦠
  • Cuando empecé a dar clases en línea, pensaba trasladar un único mensaje: “contar historias nos mantiene vivos; mejora la vida de los demás, mejora la vida de los otros”.
  • El mensaje persistente de un pelmazo llamado Gatell: la nueva normalidad. Creo que ya nadie lo recuerda, o quiere saber de él. Quizás, al final, solamente era un cordero. La nueva normalidad es uno de muchos sueños estériles, quizás rancios.
  • Pero la vida se siente cada vez más normal: dar clases, percibir el desencanto, el cansancio; nuevamente nos distraemos fácilmente de lo que es nuevo y maravilloso. Prefiero ver a mis alumnos a los ojos que dar estos mensajes en un micrófono, pensando que no estaban llegando a ningún lado. Se reanudaron estos espacios sociales, interacciones que parecen incompletas, a veces artificiales y, desde la pandemia, muy incómodas.
  • Al final, como lo pensé después del cáncer, como lo pensé después de la pandemia, y como lo pienso cada mañana: aquí seguimos. Un día terminará, pero aquí seguimos.

La bendición del día… ninguna normalidad es suficiente. Tristemente, que dios me perdone, pero cada vida es única y especial a su modo. La normalidad es una ilusión, un manual que se rompe fácilmente. Por eso mi deseo es que encontremos los espacios donde podamos vivir sin máscaras y cansancios.

¿Eso?

Sí, eso. Hasta mañana.

Skibidisigma🐺🥶

8:46 AM

El griego me preguntó hoy: “carnal, cómo vamos”.

Y yo: “no vamos porque fue puente y sentí que necesitaba un descansito, y los Óscares, mae”.

En fin que hoy me tengo qué poner a trabajar y si tengo suerte, escribiré al menos treinta páginas de las sesenta que tengo pronosticadas para esta madre.

Diosito de las narrativas de videojuegos, hazme caso, please.

  • El fin de semana desenterré un recuerdo: la canción del password de Mega Man X. Creo que es muy esperanzadora, cursilona y es un gusanito para el oído. La escuché mientras miraba a mi sobrino jugar. Moría fácil, moría muchas veces, regresaba a la pantalla, sonaba canción del password y recordé las mil veces que yo morí allá adentro.
  • El password es inútil en estos tiempos donde podemos salvar todo al vuelo. Incluso, si no me equivoco, debía ser inútil en los tiempos de Mega Man X, los cartuchos de Super Nintendo ya tenían chip de memoria.
  • ❦𝐏𝒂𝐬𝐬𝔀𝒐𝓻𝒹𝐬❦
  • En la mesa, Toño y Nolo (el padre del niño), dicen: “a ver apunta tu password”. Yo reviré: “en mis tiempos no teníamos dinero para cuadernos, teníamos qué memorizarlos”.
  • Colette comentó algo sobre el palacio de la memoria, dijo que siempre le ha parecido un concepto difícil. Mi educación como psicólogo: “no se trata de imaginar un palacio donde colocas cosas, pero algunas veces el palacio responde a otros estímulos, por ejemplo… la memoria del tacto, una memoria de olores, una memoria de sonidos”. Si quieres memorizar cosas difíciles, tienes qué hacerlo a través de lo que se facilita. 🖤🌸🕌✨️⚜️📜
  • Creo que lo llaman el palacio de la memoria porque ocurrió una desgracia en un palacio griego. Se incendió, murió mucha gente, cientos de invitados (me gustaría creer que ciento ocho, como los cerdos de Ítaca). Llamaron a un sirviente con prodigiosa memoria para que recitara los nombres. El sirviente recorrió el lugar del accidente, dijo quién se sentó dónde, qué tenía vestido y qué fue lo que cenó aquella noche. El sirviente usa sus sentidos: desde el recorrido hasta la memoria de los olores.
  • Yo uso lugares de la infancia para memorizar algunos datos. Uno de mis preferidos era un callejón que conectaba la avenida Zaragoza con la Unidad Kennedy y eventualmente la Jardín Balbuena, de ahí salíamos a una pequeña avenida que nos encaminaba al mercado. La unidad Kennedy tenía unos jardines preciosos, llenos de flores. Mi palacio de la memoria es un lugar similar a ese, o lugares similares a ese. Son esos caminos multiplicados e interconectados. Caminos estrechos, laberínticos, que después revelan caminos de flores. Uso el camino de flores para depositar algunos recuerdos. ❁✿❀❁✿❀
  • Pero a veces el palacio de la memoria es completamente inútil y nada más es un paseo bonito. Coloqué un libro de Gabriel Rodríguez Liceaga, El demonio perfecto, para leerlo en algún momento. Creo que eso lo hice en el 2024. Hoy me animé a quitarlo de ahí y empezar a leer algunos de esos cuentos mientras leo todo lo demás.

La bendición de hoy: ojalá puedas construir un palacio de la memoria que sea hermoso, y también un respiro de la vida diaria.

Nos vemos mañana.

9:08 AM

Eso no es tuyo, pero imaginas que es tuyo.

Y tu cerebro siente paz porque tiene algo, no sabe exactamente qué, pero algo.

Quizás aquello que siempre estuvo esperando.

  • Anoche armé el coso que compré en una de esas tiendas chinas que venden rompecabezas. Es un lindo diorama; son gatitos de pasajeros en el camión yendo directo a trabajar… porque qué otra cosa haría un gato que no fuera ir a trabajar.
  • Buscábamos una transmisión en vivo para terminar de ver los Óscares. No la encontramos. Tristemente. Espero que haya ganado pura gente chingona.
  • Comencé a leer Beneath the Moors and Other Darks Places de Brian Lumley. Está chafón, la neta, quizás al nivel de un penny dreadful. Estoy considerando abandonarlo. Pero then again, acabo de ver un video asquerosamente inspirador de Ray Bradbury donde nos invita a leer mucho, muchísimo (espero que no sea IA).
  • Haré el esfuerzo de terminarlo.
  • Gente qué abandona libros porque no quieren perder su tiempo; ya está perdido, dejen de pensar en ello. Es un valor determinado y misterioso, nadie sabe realmente cuánto les queda. ⩇⩇:⩇⩇
  • Gente qué abandona libros porque no aportan nada a su vida; habría qué preguntarse quién los conmina a ser seres humanos aportados. ˗ˏˋ ✞ ˎˊ˗
  • Gente qué abandona libros porque no los engancha (o los atrapa); no eres un pez, tampoco eres un adolescente indefenso en un slasher. O quizás sí. 🪝
  • Decidir lo que haces con el tiempo es una ilusión agradable. Es un consuelo entre muchos otros que necesitamos para seguir disfrutando del día a día. De otro modo, si nos pusiéramos a pensar sobre el tiempo y sus consecuencias quizás nos volveríamos locos.
  • Locos nivel pandemia.
  • Por eso, este lunes de puente estoy intentando tomar decisiones sobre qué hacer. Tengo un texto enormísimo qué terminar para el videojuego, tengo trabajos qué calificar, tengo un fanzine qué armar y editar, tengo qué hacer ejercicio, hacer mis lecturas, jugar mis 15 minutos de tetris al día, acabar final fantasy vii. Tengo mucho por hacer.
  • Pero no quiero hacer nada. Ojalá pudiera ser uno de los gatos suspendidos en el diorama, mirando el camino por la ventana a perpetuidad.

La bendición del día: que el tiempo, aunque corra rápidamente hacia nosotros, nunca nos alcance.

₍₍ ᕕ(´◔⌓◔)ᕗ⁾⁾

Nos vemos mañana.

12:02 PM

La representación numérica del mediodía me confunde. Cuando escucho: “son las doce”, aunque el sol me esté pegando en la cara, hago una pausa para entender qué tiempo vivo.

¿PM es noche o es día? ¿AM es cuando salen los granujas y los gandules a buscar esquina, o es el momento idóneo para hacer cola en una tortillería?

Creo, así como creo muchas otras tonterías y extrañezas, que este puede ser uno de los grandes misterios de nuestro mundo.

  • Hace unos días pensé en Charles Dickens y recordé la anécdota: al pagarle veinticinco centavos por palabra, el señor se dedicaba a escribir biblias ༄˖°.☕️.ೃ࿔📚*:・. A propósito de ganado (es decir, bueyes que escriben muchísimo, quienes están en mi zeitgeist por misteriosas razones), me tomó dos semanas leer el ladrillo de Shirtaloon: Aquel que pelea con monstruos. Quién piense que solo existe lo brevísimo y que ya nadie lee o escribe, debería tratar de leer esta cosa.
  • Convencido de que tenía que terminarlo, este domingo me desperté decidido. No lo solté hasta que se acabó. Para premiar mi aventura, me tomé dos cafés con cocoa en vez de uno, a como estoy acostumbrado. Al cerrarlo, empecé a tener pensamientos sobre los lectores y los libros, sobre México y que cerraron la SOGEM.
  • Alguna vez quise estudiar en la SOGEM. Desde la prepa ya sabía de su existencia. Desde muy joven soñaba con ser escritor. ₊˚.🎧📓✩
  • Soy escritor publicado, exbecado y premiado. Me pagan por escribir con cierta regularidad. Supongo que estoy viviendo el sueño. ¿Qué sigue? ¿Vivir de las historias que has escrito? ¿Escribir la última novela? A veces me pregunto si debería aspirar otra cosa además de lo que ya soy. Me encojo de hombros. Hacer otra cosa, además de lo que ya estoy haciendo, me da una fiaca indefinible.
  • Tengo estas inquietudes porque luego cometo el error de comparar mi camino con un escritor bestseller del New York Times: escriben mil series distintas, venden su trabajo como series de televisión, venden los derechos para ser traducidos en italiano, polaco, ruso, tagalog, etcétera.
  • Ser escritor en México es nadar en jalea. Se puede, pero nadie quiere eso de ti.
  • Pero bueno, soy muy malo para cumplir expectativas ajenas. ⋆⭒˚𖠋𖠋𖠋*.⋆
  • Desde chiquito, me emperraba que me pusieran en un molde. Creo que así voy a morir: como este viejo necio que no hace las cosas para agradar. Cuando me enteré que ser escritor es lo peor que podía escoger en este país, en este planeta y bajo estos sistemas, parece que me condenaron a una felicidad rabiosa y salvaje, empecé a sacar espuma por la boca, me temblaron las manitas y asentí como loquito del centro; “voy a escribir un puto diario, lo voy a escribir todos los días de mi vida, voy a escribir mi última novela, voy a escribir miles de cuentos”.
  • Risa villanesca. Qué importa si nadie los lee.

La bendición del día: disfruta los Óscares, que ganen los mejores y sus películas sean olvidadas en poco tiempo porque, seamos sinceros, ¿cuántas películas ganadoras podemos recordar al final del día?

Por otra parte, si no es bendición pero condena, espero encuentres una felicidad salvaje.

ଘ(੭ˊᵕˋ)੭* ੈ✩‧₊

Nos vemos mañana.

11:34 AM

Una de las partes tediosas de la otra chamba es cuando me siento a revisar tramposos.

Considero que es un milagro divino que este juego siga existiendo con todos los problemas que tiene.

En fin, estoy sentado y reviso tramposos, y mientras los reviso estoy limpiando sus trampas, y escucho música y escribo esto. ✎ᝰ.

  • En algún lado escuché que los jóvenes ya no saben usar el e-mail. Quizás lo escribió un boomer enojado. O una inteligencia artificial pretendiendo que es un boomer enojado. O quizás es idea de un millennial desencantado e irónico con ganas de crear brechas generacionales.
  • Esta mañana acabé de editar los dinosaurios hongo que generé con midjourney. Están chidos. Son ilustraciones que puedo usar como tokens de juego para dinosaurios, hongos, bestias, monstruos genéricos. Tal vez vaya a imprimirlos y cortarlos más tarde.
  • En compras irresponsables de Temu: dados para keywords y un par de playeras. Espero tener mejor suerte con estas playeras. Eso o nunca aprenderé. También compré una de esas impresoras térmicas. No sé para qué. Veo que gente las usa y automáticamente pienso: “¡yo también, yo también!”.
  • Hablé con el desarrollador africano porque uno de mis jefes, el griego, dejo un mensaje muy terrorífico: “acá dicen que no pueden avanzar porque te pusiste muy creativo, amigo”. Organicé una pequeña junta. Durante nuestra conversación, le dije al africano: “no te preocupes por estos diálogos, recuerda que a ningún jugador le gusta leer”. Él se empezó a reír.
  • Pero es verdad: no player likes to read. ‧₊˚🖇️✩ ₊˚📖
  • Al jugador le gustan las interacciones, las misiones, los estímulos.
  • La lectura estimula una sola cosa: tu cerebro. O lo que imaginas es tu cerebro. Leer es generar voces de loquito en tu cabeza y escenarios imposibles. Todos los lectores son esquizo como dirían los jóvenes. O como yo creo que dirían los jóvenes. 👩🏻‍💻📓✍🏻💡
  • Yo juego mucho, y me encanta leer, pero a veces digo “chole, mucho texto”.
  • Sin embargo, también creo que uno de los estímulos más poderosos viene de la lectura. Desgraciados aquellos que no encuentran placer en un libro. Un bloque de texto es un milagro esperando a suceder.
  • Si encuentro placer en los libros, debo entender que algunos solo encontrarán placer en la música, en la pintura, en el baile, en la ilustración, en la poesía, en el cine, en la televisión, en los juegos viejos, en los viejos sabrosos, en coleccionar porquerías, en el ritmo, en el agua, en la vibración, en la luz de la luna, en la fotografía digital, en la fotografía antigua, en la pornografía de otro siglo (pasado o futuro), en los charcos, en los reflejos lunares de los charcos, en el tope de los árboles, en escalar montañas peligrosísimas, en contemplar el descenso de los aviones, en el crepitar del fuego, en el ruido blanco, en el asmr de las tortugas que comen frutas, en los patrones básicos, sencillos, muy sencillos.
  • Estar dispuesto a encontrarnos con el placer del otro es el inicio de la empatía. O lo que creemos es empatía.

La bendición del día: que tu placer sea comprendido por otros.

 ( ⸝⸝꩜ ᯅ ꩜⸝⸝;)..

Nos vemos mañana.