10:56 AM

Esta entrega es una caminata fragmentaria que arranca con la nostalgia cósmica por Nico y termina desarmando la paranoia del Panóptico digital a través de nuestras vidas secretas.

Desde las lecturas de tarot de madrugada hasta los saltos intergalácticos en No Man’s Sky, exploro cómo el verdadero juego de la existencia ocurre siempre fuera del alcance de los algoritmos.

Una bitácora que encuentra en la narrativa interna de Carver el refugio perfecto para sabotear el insomnio y abrazar la libertad analógica.

I. 🐶🌌 (🐾•́__•̀)

Facebook probablemente lo sabe, pero aun así me muestra fotos de Nico para recordarme su ausencia y provocarme el bajón de extrañar a mi vieja gorda y orejona. Ayer me notificó de una pequeñísima sesión de fotos: Nico estaba sentada sobre el reposapiés, mirando hacia arriba, como si estuviera siguiendo el vuelo de un fantasma o de una mosca. De vez en cuando hacía eso; yo creo que me tomaba el pelo. Sin embargo, me gusta creer (como me gusta creer tantas cosas) que Nico miraba espíritus a partir de la segunda mitad de su vida, o que era capaz de contemplar los rastros cósmicos de la galaxia.

II. 💬💄 ( ͡° ͜ʖ ͡°)📱

Me agregó una de esas muchachas falsas en Facebook. Sorprendentemente, la plática es muy orgánica; no parece una inteligencia artificial. Dijo que trabaja en una farmacia y que vende contenido hot. Entonces le pedí que me enseñara el catálogo, como si esto fuera Avon. Treinta fotos y diez videos por 400 pesos; nada caro, según ella. Durante la pandemia —porque en la pandemia todos enloquecimos— me suscribí a un par de cuentas de OnlyFans. Básicamente lo hice por morbo. No fue una gran experiencia, no aprendí nada de ello y tampoco me dio grandes placeres. Lo hice con el afán de entender la tecnología, de aprender quién la usa. El escritor debe meterse en todos lados (guiño, guiño). Pero, hablando en serio, me pregunto quién encuentra una verdadera satisfacción en estos sitios.

¿Qué te empuja a seguir adelante? La conversación, la curiosidad. Eso sí puede ser un hermoso engaño de plenitud: es como leer una promesa, la promesa de una gran historia. Te suscribes porque crees que encontrarás grandes cosas y resulta que nada se compara a tu imaginación ni a tus deseos. Cuesta trabajo entender que esa decepción existe, y las emociones que vienen con ella pueden ser imparables. No me creo del todo exento de percibir una satisfacción en este tipo de transacciones. Para cada uno de nosotros existe un juego cuyo diseño puede revelarnos el propósito de nuestra vida. Figúrate eso: encontrar la plenitud en el juego y que el juego te guíe al gran propósito. Creo en esa posibilidad; creer en ello me hace sumamente feliz.

III. 🚀🌌 (っ·ω·)っ🪐`

En No Man’s Sky, estoy haciendo el recorrido de sistemas solares para llegar al centro de la galaxia. Es un proceso un tanto rutinario y cómodo, pero también tedioso. Funciona un poco como fumarse un cigarrillo para pensar las cosas, sentir el dolor en los pulmones y decirse: «mañana lo voy a dejar», mientras cada nuevo escenario te inyecta un shot de dopamina. Hay sorpresas tras los saltos espaciales: el color de la galaxia, el tipo de estación espacial (no solo hay una estructura por raza, sino que a veces no hay estación, o está abandonada, o tomada por piratas), qué raza predomina, la combinación de colores, si el overseer será cúbico o esférico, o si podré vender los artilugios que compré en el sistema anterior por una ganancia más allá del 15%. El objetivo es visitar cada uno de los 16 tipos de galaxias que existen y tener una base en cada una de ellas. La estética del Gran Viaje.

Una vez más, soy Max Muto en un viaje infinito.

IV. 🏛️🪞 ( •_•)📱(•_• )

En el libro de Mèlich, leo sobre el Panóptico y la idea de sentirnos vigilados. La universidad donde doy clases también tiene remanentes de esta arquitectura. Los edificios espejo permiten que veamos a todas partes y que estemos al tanto de todos. Está padre porque saludas a medio mundo, pero también medio mundo te mira pasar y escoge ignorarte (o, si eres paranoico, toma nota de lo que estás haciendo, pillín). Las escuelas no solo son espacios de enseñanza, sino también de construcción social, de sometimiento y de interacción con el poder invisible; el poder que imaginamos que los dioses ocultos tienen sobre nosotros. Las redes sociales amplifican la ilusión de que nos están observando y de que deberíamos tener cuidado con la revelación de nuestros deseos o nuestros gustos.

A mí, francamente, todo eso me da lo mismo; la experiencia me ha enseñado que no soy tan importante como me imagino y que nadie habla de mí tanto como esos cuchicheos fantasmagóricos de mi cabeza. Reducir la existencia de una persona a sus likes o sus gustitos, a sus momentos irregulares de dopamina que le proporcionan las redes sociales, también es una cárcel: la prisión donde imaginamos que pasan cosas, que están hablando de nosotros y que se están tomando decisiones misteriosas sobre nuestra existencia. Una paranoia sostenida, regulada por fórmulas y suposiciones. Los algoritmos cuentan con nuestra superficialidad, pero hay detalles que no pueden ver. Por ejemplo, la sonrisa que viene de observar cómo juegan mis gatos, las caminatas que hago con el libro abierto, los juegos de Magic que tengo con mis amigos, las conversaciones que tengo con Sol o con mis alumnos, y que me revelan grandes cosas sobre su existencia. Ningún algoritmo es tan grande como eso.

Los algoritmos no saben que tengo dos diarios que escribo a mano, donde también desarrollo mis ficciones y algunas mentiras, y que estoy jugando al explorador espacial en No Man’s Sky. Dentro de mí, tengo mil vidas secretas que se están desarrollando, y lo único que resta es compartir esa libertad, invitar a mis amigos y a mis amados a que tengan las suyas, y seguir escribiendo estas pequeñas cosas como un delirio de liberación. Abandonar las redes sociales está bien, pero creo que basta con ignorarlas y no pasa nada. Lo importante es conservar un espacio íntimo, privado, a pesar del ruido externo, del entorno abismal y tecnocrático al que nos están empujando.

V. 🃏🔮 (っಠ‿ಠ)っ🎴

Anoche me pidieron ayuda para entender una lectura de tarot. Accedí porque mi cerebro estaba sobreestimulado con la cafeína y no podía dormir. Estaba pensando en Henzie y en cómo mejorar a Henzie; me gusta mucho ese estúpido deck de Commander. Me levanté, fui a mi computadora, compré unas cartas de Magic en Hareruya que algún día llegarán y empecé a platicar con el consultante.

As de bastos (inverso), as de espadas y reina de oros (inversa). En mi experiencia, los ases son cartas poderosísimas. No creo que tenga sentido ver el significado inverso; si acaso, es una ilusión de pérdida de energía, o de poder, o una disminución imaginaria de fuerzas, pero no se ha ido. No tiene caso espantar a nadie con los ases volteados. Hay que confiar en el as y sus propiedades fálicas de vato blanco y poderoso.

El as del fuego (bastos) y el as del viento (espadas) pueden llevarse terrible o muy bien. El viento alimenta el fuego, o bien el fuego no levanta chido por culpa del viento; todo depende de la perspectiva. Son poderes eróticos, creativos y estratégicos que se están gestando para conseguir un fin; contrastes de poderes que deben manejarse de algún modo. No vi nada mal la lectura; si acaso, la reina inversa podría significar el cansancio de estar siempre arriba, como conejito drogado, disfrutando de la vida y sus regalos.

Le compré una tierra Ziatora y un ignoble a Henzie. Espero que eso termine de amachinar su producción de maná. Solo me falta el troll que viene en la expansión de El Hobbit. Quiero que ese deck me dure para siempre; quiero que me entierren con él.

VI. 📚🥃 (╯▰˘◡˘▰)╯📖

Como no podía dormir, continué mi lectura de Carver. Leí dos cuentos: Jerry y Molly y Sam y Póngase usted en mi lugar. En ellos recordé por qué me gustaba tanto Carver: porque rompe las expectativas de lo que debe ser un relato. Chéjov y el tipo de El giro de tuerca (oh, ya recordé su nombre: Henry Miller) nos acostumbran a hacernos la pregunta y después entregarnos la revelación. Sin embargo, Carver nos introduce a un personaje y la revelación no siempre es satisfactoria, sino que es más bien interna. Los personajes descubren algo de ellos mismos, pero suelen estar tan ensimismados que no comparten sus descubrimientos con el lector.

Queda de parte del lector tratar de entender qué descubrió el personaje en su viaje. Algunos pensarán que Carver es anticlimático; yo creo que es un tipo con principios. El artificio no está en la estructura tradicional del cuento, sino en quebrarla, al menos en el tiempo de Carver. Terminó influyendo tanto en la cultura americana que después veremos reflejada su búsqueda estética en las series de televisión. The Bear, The Sopranos y The Pitt se me ocurren como buenos ejemplos de esta búsqueda carveriana: un viaje interno en los personajes que no siempre puede ser revelado (al menos no en todos los capítulos, porque sigue siendo televisión y el entretenimiento exige resoluciones claras).


La bendición del día

Que tus algoritmos se mantengan ciegos ante los detalles más hermosos y cotidianos de tu existencia: la sonrisa espontánea al ver jugar a tus gatos, el ritmo de tus caminatas con las páginas abiertas y las complicidades analógicas que de verdad salvan el día.

Que en medio de tus propios viajes infinitos encuentres siempre el mazo o el juego exacto cuyo diseño sea capaz de revelarte tu verdadero propósito en esta vida.

Y que, cuando el insomnio apriete, tengas la fuerza implacable de los ases para amachinar tu energía creativa y la soberanía de Carver para aceptar esas revelaciones silenciosas que te pertenecen por derecho propio y que no necesitas demostrarle a nadie.

Buen viaje en tu travesía al centro de la galaxia, y que tu mundo interior sea gentil contigo.