10:34 AM

Hoy el diario se nutre de caminatas por calles sospechosas, extraterrestres solitarios y la terquedad de escribir aunque parezca que no hay nada que decir.

Una bitácora sobre guayabas inalcanzables, el peso de la ansiedad creativa y nuestra negativa absoluta a tomar un descanso. 🚶‍♂️👽📓 _〆( ̄ー ̄ )

  • Pensaba escribir al atardecer, pero después de una mañana poco eventual y de haber logrado algunos objetivos, preferí hacerlo ahora. Tengo esta regla silenciosa, un poco absurda, de que debería dejar pasar el día entero para tener más cosas que anotar. Llenar el diario de pequeñeces. Es una idea bonita, pero ingenua. Sentarse a escribir, aun si sientes que «no tienes nada que decir», es el verdadero ejercicio. Es la única forma de entrenar esta cabecita. 📓 ✍️ 🧠 ⏳
  • Escribir nunca ha dependido de la inspiración. Quien se siente a escribir esperando el mensaje de una musa terminará exactamente como el cadáver del chamaquito matemático de El espejo en el espejo: atrapado en una espera de muerte. La escritura, en realidad, es obligar a la mente a desenterrar la literatura oculta —el slice of life— en las pequeñeces de una mañana lenta. Es la disciplina del observador y del pensante. Escribir es la acumulación rítmica de teclazos; es disfrutar el sonido físico de los dedos golpeando las teclas hasta fundirse por completo en el flow.
  • Quizás ya es momento de aceptar que nunca llegaré a considerarme un «maestro escritor», porque el oficio es un estado perpetuo; siempre se está trabajando, siempre se está escribiendo. Es una ironía extraña si lo piensas: un maestro ajedrecista tiene un sistema, una forma clara de colgarse la medalla al cuello. Pero en esto, hay tanto por leer y tanto por escribir que el título de maestro pierde sentido. Un escritor o un artista jamás podrá aspirar a dominarlo todo porque, al final del día, lo único que tiene enfrente es la inmensidad. [ 🌌📖 ]
  • [BoJack Horseman cuando mira la noche, las estrellas, la galaxia, el planetario. Buenas noches, Sarah Lynn.]
  • Ayer esperé un Uber por media hora. Así se pone el tráfico a las dos de la tarde. Por lo general, me refugio un par de horas dentro de la institución para esquivar esos glitches en la Matrix; me como mi sándwich con calma, camino por el campus y listo. Pero como ayer acabé inusualmente temprano, cometí la ingenuidad de aventurarme por las calles para explorar rumbos desconocidos antes de pedir el auto. Ese desvío fue lo mejor del día. Terminé frente a unas privadas que no conocía, envueltas en una vibra… digamos, extrañamente pacífica y aislada. (Pst, pst, mundo narco). Más adelante encontré un bachillerato público impecable y una cancha con un par de bancas. Por un segundo consideré refugiarme ahí para esperar que terminara la hora pico, pero al final me di la media vuelta y caminé de regreso al ruido de la avenida principal.
  • Mientras esperaba el Uber, un alumno (al que nunca he dado clases) me reconoció desde su bicicleta. Frenó, me pidió una selfie «para presumir» (sic) y se alejó pedaleando felizmente. Suena a que esto último me lo acabo de inventar. Si resulta demasiado imposible de creer, digamos entonces que sí, que es pura ficción; aunque quede por ahí un registro fotográfico de que, muy posiblemente, ocurrió en la vida real. [ 📸✌️ ]
  • En la noche salimos a comprar guayabas. Fue un fracaso. No había ni en Frescura ni en la Gran Bodega. Las guayabas son mi nueva comida de confort, el postre ideal para mi diabetes. Casi no hablo de la diabetes ni de cómo me afecta porque siento que vivimos tiempos privilegiados. No solo hay mucha más información sobre los azúcares y cómo alimentarse mejor, sino que existe una variedad inmensa de opciones si quieres algo dulce que no altere tu glucosa. Insisto: la inteligencia artificial ha sido una aliada valiosa para cuidarme de esto. Pienso seguido en mi abuela, en lo mucho que le costaba no caer en la trampa de los panecitos de dulce. La suya era una batalla solitaria, sin alternativas. Claro, hablar con la inteligencia artificial exige ciertos esfuerzos cognitivos: entender cuándo te está engañando y empujar cuando su diseño sicofante excede los límites. Pero esta alternativa es muchísimo mejor que vivir en la incertidumbre, sin un agente activo que te ayude a comprender tus propios procesos biológicos. ( ˘-˘) 🥐
  • Retomamos ALF. Era la serie de cabecera en familia cuando yo era chavito; tendría, más o menos, la edad de Benji Gregory en la pantalla. Volver a verla me sorprendió: detrás de las risas, por momentos es una exploración sobre la soledad, el aislamiento y lo que significa ser el único extraterrestre en un mundo de humanos. Hay un capítulo donde ALF entabla una relación con una chica solo por teléfono. Es un espejo clarísimo de nuestras dinámicas de hoy: construimos afectos sostenidos por notas de voz y likes de Instagram, siempre a la distancia. Vínculos que sobreviven gracias a la imaginación, a la intuición y a la idea que nos hacemos del otro; una otredad persistente. En otro episodio, ALF (un cabrón alienígena de varios siglos) intenta enamorar a la hija adolescente, y la respuesta de ella es de una gentileza absoluta. Todo esto contrasta de forma macabra con la realidad: leí que todos los actores humanos fueron profundamente miserables grabando esa serie. Descanse en paz Benji Gregory. Murió a mi edad, en un auto, acompañado solo por su perro. 🪞 🌌 🐕 🕊️
  • Aunque, a decir verdad, también me he cuidado menos. Traigo tres kilos encima de mi límite. Es muy probable que esté comiendo por culpa de esas ansiedades milimétricas que se acumulan: lidiar con los dos trabajos, estructurar el proyecto de maestría, pensar en los libros que aún quiero sacar. Tener todo eso en la cabeza es abrumador, pero siendo honesto, el caos es mi hábitat natural. Mi cerebro opera bajo esa urgencia: tengo que estar haciendo algo, tengo que planear el futuro, tengo que inventarme la próxima responsabilidad. Tal vez ya va siendo hora de ser un poco compasivo conmigo mismo y decirme: «oye, amigo, ya pasó… bájale dos rayitas y descansa un ratito».
  • Pues no.
  • Voy a descansar cuando esté muerto. 💀 🪦 👻 🥀

La bendición del día: que en tus batallas diarias nunca te falten guayabas frescas, ni la disciplina para teclear en medio de las mañanas lentas.

Que logres esquivar los glitches de la Matrix, que tus afectos a la distancia te sostengan y que todos tus proyectos te den vida, porque ya habrá tiempo de sobra para dormir en la otra.

🍐💻🪦✨ (  ̄ー ̄) 💀

Nos leemos a la vuelta de las calles ocultas.


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