This is it, Parappa, the final party!
Is everybody ready to do this?
- Mensaje del Griego: “carnalito, estamos atrasados”. Ya voy, ya voy. Sin poder retrasarlo más, me senté a escribir las últimas misiones y diálogos bajo el ritmo de Parappa the Rapper; envié un segundo borrador del documento y espero que sea suficiente para cerrar este capítulo.
- Canción conmovedora: Always Love de Parappa the Rapper; una despedida lírica y amable donde todos los personajes se reúnen para un último concierto. El baile como redención: después de la sangre, los asesinos recuperan su inocencia; sucede en el final de Zatoichi y, en una nota similar, en el cierre de Slumdog Millionaire aludiendo al Bollywood. Sin embargo, Danny Boyle en Trainspotting 2 rompe el sueño: todos nos hacemos viejos y patéticos, sin importar las drogas que consumamos. Si hay una enseñanza, ¿para qué usar sustancias que aceleran la partida de la juventud?; ¿no deberíamos bailar mientras el cuerpo lo permita?; ¿será que el baile es el viaje misterioso hacia la recuperación de la inocencia? 💃 🕺 🎶 🎬 🎞️ 🦴
- Ayer el Griego —ya con mayúscula— me advirtió que el desarrollo se empujaría una semana más; crear misiones es sencillo, lo que me mordía los talones era el final.
- Ningún juego es infinito; eventualmente terminará. Ecos del FONCA y mi proyecto de Las múltiples vidas de Mateo; me daban dolores de pecho y sustos de vida por haberme puesto objetivos demasiado ambiciosos. Primero por idiota; segundo, porque no creía que retarme a mí mismo fuera a cobrarme factura. Diez años después el guion se repite: acortaron el tiempo de desarrollo y todo el proceso de pensamiento tuvo que comprimirse a unos meses. Pero ya tengo la madurez de aceptarlo, hurra, viva, viva. He madurado. Acepto la finalización.
- (╯°□°)╯︵ ┻━┻
- IA y animación japonesa: Ayer mis alumnos me preguntaron sobre la escritura de juegos y la inteligencia artificial; una de ellas cuestionó el uso de la IA en estudios japoneses para completar cuadros. Mi respuesta fue, quizás, un poco cínica: somos consumidores de ese mundo y nos inspira, pero la probabilidad de que un estudio japonés te contrate es casi nula. Si no te van a contratar, ¿crees que les importa tu opinión como consumidora? Mi postura es pragmática: si de animación se trata, México debería integrar el uso de la inteligencia artificial para acelerar proyectos, cerrar brechas y alcanzar, por fin, un nivel competitivo o nos quedaremos, eternamente, en el estado artesanal y romántico.
- Que, por cierto, a mí me gusta mi proceso de escritura artesanal y romántico.
- Soberanía estética: hace poco leí una nota de alguien muy influyente en Japón respondiendo a las críticas gringas sobre la falta de inclusión y sus desvaríos de representación: «No nos importa, somos Japón». Es una postura clara; obviamente les tiene sin cuidado el consumidor occidental y sus exigencias. Léase: los gringos que les tiraron una bomba encima, porque el mexicano les tiene sin cuidado. Sinceramente, consumo lo que producen precisamente por su interpretación chusca, distorsionada, extraña; me fascina esa visión distorsionada de Occidente y no querría, por nada del mundo, que cambiaran para darnos gusto.
- Anoche, dolorosa y lentamente, instalé una máquina virtual. En la noche intentaré utilizarla, a ver si funciona para lo que tenemos planeado.
- Me acordé del título de un libro de Onetti: La vida breve. Por momentos, cuando siento la finalización de la vida, susurro esto; las cosas no mejoran pero, si tengo suerte, inicia el camino de la aceptación. Mindfulness: este sentimiento pasará, no olvides que vives en el presente.
- Recuerdo vagamente a Pacheco hablando de la lectura de Alfonso Reyes; dicen que en la casa estudio de Diego y Frida se le lee todavía. Ojalá pudiera recordar ese discurso. Lo busqué y no pude encontrarlo rápidamente. Si hay una identificación con Reyes es la cantidad: ambos escribimos mucho. Recuerdo haber leído sus cuentos y crónicas con un asombro velado; sospecho que hay notas de eso en algún rincón de mis demasiados diarios.
- El orden del caos: Reyes vivía en escritura perpetua. Diosa de las oraciones y diosito diminuto del sintagma, explíquenme algo: ¿era la escritura su estado de armonía?; ¿lograba así explicarse el mundo o solo le daba un orden ficticio a los misterios del diario? Al nombrar las cosas, ¿les quitaba el poder o las dotaba de uno sin igual? Y cuando yo nombro mis miedos e inquietudes: ¿estoy bautizando nuevos dioses o dándole forma a mis monstruos? ( ಠ_ಠ )
La bendición del día: que el archivo se guarde a la primera; que la máquina virtual no se rompa y que, como Alfonso Reyes, encuentres en la pluma el descanso que el cuerpo a veces te niega.
( ˘ ɜ˘) ♬♪♫
Nos vemos mañana.
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