Prendí mi veladora y puse música de Marvel Super Heroes vs. Street Fighter.
Nada puede ser mejor que ello.
- Además del griego, el otro carnal —el big brother— me dio una misión muy cyberpunk. En fin, tengo que instalar una máquina virtual y evaluar un software (dejémoslo así: menos datos es mejor) para ver qué está pasando allá adentro 🖥️☣️, [ 💾 ].
- Diosita de los espías tecnocráticos: ayúdame a cumplir esta misión extraña a estas alturas de mi vida y dame la paciencia para despertar estas habilidades dormidas. 💻🕵️♂️
- Hablando de espías, el fin de semana miré la última película de Misión Imposible. Me puse bobo y sentimental. Uno de mis programas de televisión favoritos, quizás porque lo veíamos en familia, eran los desastres internacionales que arreglaban Jim Phelps y su equipo. Creo que la última película es efectiva para mostrarnos un desarrollo de treinta años y sentir la despedida de Ethan Hunt (Tom Cruise), un hombre de sesenta años que sigue muriendo y resucitando, muriendo y resucitando, muriendo y resucitando como si el espionaje gringo fuera el entorno místico donde se forjan los grandes héroes.
- Comencé Secreciones, excreciones y desatinos de Rubem Fonseca. Cuentos brevísimos, de prosa compacta; hablan de relaciones, fluidos y extrañezas. Tienen algo de Carver: ese puñado de cosas que se quedan flotando, en el espacio amplio de aquello que no se dice. Del otro lado, quise empezar Job de Joseph Roth, pero el prólogo me dio mucho sueñito. Creo que es un libro para la lucidez de las horas tempranas; o quizás, sencillamente, es el peso muerto del prólogo y debería saltármelo como si tuviera dieciséis años.
( ̄ρ ̄)..zzZ - Mi versión favorita de Tetris, la que jugué toda la niñez en cartuchos de ‘500 en 1’, resultó ser un bootleg apócrifo. Esos rusos bailarines que tanto mencioné en mis clases eran un error del sistema, una iteración pirata. Efecto Mandela, dice mi hermano.
( ͡° ͜ʖ ͡°) - Tetris es un juego perfecto. En teoría (muy descuidada teoría), sin importar su diseño, el juego debería cubrir sus bases. Es por eso que podemos comprar Tetris en un llavero o en una de esas maquinitas pirata, y gozarlo inmediatamente. Pero no puedo descartar la otra enseñanza; la importancia del diseño para que nos encariñemos con las cosas; la estética y su delicada construcción para empujarnos a la emoción (suena el piano en Breath of the Wild). Treinta líneas después y podía escuchar una música alegre, a veces melancólica, que empujaba a bailar a unos encantadores, diminutos y pixélicos rusos. Treinta años después, juego Tetris Effect y la saturación de estímulos me empuja inmediatamente al estado de flow, pero sigo pensando en mi infancia, en aquellos monitos que bailaban.
- Quizás habría que cuestionar la originalidad de todo recuerdo. La memoria es un pirata que secuestra nuestros tesoros; la diosa de la memoria, la de la mentira y la de la ficción son las tres cabezas de una misma quimera. Algunos querrán eliminar al monstruo, pero yo estoy bien si este Cancerbero descansa en mi regazo y me permite acariciar su lomo. Perseguir la verdad a través de la memoria es, francamente, ingenuo y perturbador.
La bendición del día: esta cinta apócrifa se autodestruirá en cinco segundos. Olvídala, quizás así será mejor. 💣📼
Nos vemos el día de mañana.
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