8:27 AM

Tengo en el oído “Mother of Pearl” de Roxy Music desde hace unos días.

Ni modo, hay que quemarla.

  • Hoy me acordé cuando era muy joven (20 años, mae), manejaba un blog llamado Big-Blogger y porque me sentía muy enamorado de la cultura fichera, abrí un concurso de piernas para que las muchachas mandaran sus fotos.
  • Fue en un cabaret 🎵
  • Quizás es el momento de confesar que también un par de muchachos mandaron sus fotos. O no. Pero qué gran historia.
  • Además, entre la comunidad, juntamos un lujoso premio de 1,500 pesos para la ganadora (o ganador, jeje). Las fotos eran solamente de sus piernas para que no perdieran el anonimato. Tenían que mandar alrededor de 5-10 fotos. Algunas firmaron que no tenían problemas en ser vistas y mostraron rostro. De todas maneras, edité todo lo demás con Photoshop. De por sí no dormía por los comerciales, esas dos semanas de mostrar las fotos y contar votos dormí menos.
  • Piernatón ético: que mostraran sus piernas me parecía aceptable, pero no que se arriesgaran a una turba de cabrones. De por sí, como era internet, se veían los inicios de una toxicidad que se replica en equis o en 4 chan. Tenía que intervenir más de lo que me gustaba para detener momentos gachos.
  • Big-Blogger, en ese entonces, recibía entre 1,500 y 3,000 visitas diarias. Había entradas que lograban entre 35 y 70 comentarios diarios. Era un pequeño reddit, el protoinstagram, la cuna de muchos males.
  • Un premio de 1,500 pesos puede parecer pequeño. Quizás lo es, pero insistía en mantener Big-Blogger libre de patrocinadores. Intenté, alguna vez, ponerle anuncios de Google pero fueron un fracaso. Como era una comunicad tóxica —específicamente en sus comentarios (su gente era chida)—, no pagaban muy bien.
  • Otra comunidad de internet me escribió porque organizaron un concurso similar. Lo primero que me escribió el administrador es que yo debía transferirle el premio porque a él se le ocurrió primero su concurso y era su idea original.
  • Parpadeé muchas veces.
  • Cuándo un concurso de piernas ha sido una idea original.
  • Recuerdo que fue una discusión mucho más larga de lo que me hubiera gustado. Nada más de recordarla empiezo a encabronarme otra vez. Soy muy visceral en ese aspecto: si algo me enoja mucho, puedo recordarlo quince, veinte años después. Es como tragarse un hongo, pero de los gachos. Si algo me enoja, suelo apagarlo rápido porque lo razono, lo coloco en un espacio lógico y natural, pero otras veces me quedo en un bucle, como robotito, pensando por qué me enoja tanto algo que no tiene sentido. Quizás es uno de mis rasgos familiares.
  • Si algo atraviesa los límites de mi enojo, no suelto; en mi cabeza viven los monstruos, anidan en mi estómago, se distribuyen por mis órganos. Luego por eso me da cáncer.
  • No recuerdo el nombre de aquel administrador, ni siquiera la conversación completa, pero construyo la historia de un enemigo invisible que me ha perseguido desde hace décadas, cuando aquel hombre ha de estar bien a gusto, haciendo su trabajo de contador, mirando las piernas de sus compañeras, desayunando su tamalito y su champurrado. Le doy sentido a la historia de esa persona. No se diga más.
  • En la mañana, mientras lavaba platos, pensaba en algunas de esas reacciones viscerales que tiene mi familia cuando enfrentan problemas y que he adoptado, aunque me guste pensar que las he rechazado o las he superado. Nah. Todo eso sigue ahí. Reacciones que me parecen desagradables, pero que a ojos de otros pueden parecer comunes, o ilógicas. Carl Jung. La sombra. Pienso que esta es una de las versiones de mi sombra. No rechaces, abraza. Es parte de lo que eres. Ya qué.
  • Esta mañana quería hablar de otra cosa, pero me acordé de aquel hombre.

La bendición del día: si tienes un enojo, dale sentido y déjalo ir.

Quizás.

Nos vemos mañana.


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