Escribo en la tarde porque esta mañana me desperté con un mensaje: “Necesitas reescribir, manito”.
Y ahí me tienen toda la mañana, reescribiendo mis piensos.
ִֶָ. ..𓂃 ࣪ ִֶָ🪽་༘࿐
Han sido semanas cansadas pero gratificantes.
- Sigo en instagram a una de mis conocidas de aquellos tiempos del casting y la publicidad. Hogaño, ella se desempeña como chef y desde hace algunos años practica en Dubái. Fue algo inesperado cuando la vi con su uniforme. Esta mañana compartió fotos de su cumpleaños y le mandé un mensaje preguntándole cómo estaba. Ella me regresó mensajes de voz hablando del gobierno, de que los estaban cuidando y que no veía necesidad de regresarse, aún.
- Me quedé pensando en ella una buena parte de la mañana.
- En la tarde me tomé un café con una de mis alumnas graduadas. Me platicó su vida y algunas de sus expectativas. Hice cuentas y descubrí que ella perteneció a uno de mis primeros grupos postpandémicos.
- Quizás alguna vez creímos que la pandemia duraría toda la vida. 🦠
- Cuando empecé a dar clases en línea, pensaba trasladar un único mensaje: “contar historias nos mantiene vivos; mejora la vida de los demás, mejora la vida de los otros”.
- El mensaje persistente de un pelmazo llamado Gatell: la nueva normalidad. Creo que ya nadie lo recuerda, o quiere saber de él. Quizás, al final, solamente era un cordero. La nueva normalidad es uno de muchos sueños estériles, quizás rancios.
- Pero la vida se siente cada vez más normal: dar clases, percibir el desencanto, el cansancio; nuevamente nos distraemos fácilmente de lo que es nuevo y maravilloso. Prefiero ver a mis alumnos a los ojos que dar estos mensajes en un micrófono, pensando que no estaban llegando a ningún lado. Se reanudaron estos espacios sociales, interacciones que parecen incompletas, a veces artificiales y, desde la pandemia, muy incómodas.
- Al final, como lo pensé después del cáncer, como lo pensé después de la pandemia, y como lo pienso cada mañana: aquí seguimos. Un día terminará, pero aquí seguimos.
La bendición del día… ninguna normalidad es suficiente. Tristemente, que dios me perdone, pero cada vida es única y especial a su modo. La normalidad es una ilusión, un manual que se rompe fácilmente. Por eso mi deseo es que encontremos los espacios donde podamos vivir sin máscaras y cansancios.
¿Eso?
Sí, eso. Hasta mañana.
Skibidisigma🐺🥶
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